GAZA, 20 de diciembre de 2024 (WAM) — La oficial de emergencias de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés) en Gaza, Louise Wateridge, afirmó el viernes que más de dos millones de personas permanecen atrapadas en condiciones críticas, privadas de sus necesidades básicas.
La oficial Wateridge destacó que los residentes no pueden huir, describiendo la situación como un escenario en el que todas las rutas posibles conducen a la muerte.
La UNRWA informó que las condiciones meteorológicas han empeorado en los últimos días y se espera que continúen deteriorándose. Pese a ello, la agencia se ha visto obligada a priorizar la distribución de alimentos sobre la asistencia para refugios.
Suministros destinados a Gaza llevan retenidos fuera de la región durante seis meses, obligando a la UNRWA a tomar decisiones difíciles entre alimentar a las personas o proporcionarles refugio.
Por su parte, la directora de Comunicación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Gaza, Rosalia Bolin, expresó su profunda preocupación por el impacto continuo de la crisis en los niños de Gaza.
La directora Bolin señaló que "la guerra contra los niños" es un recordatorio urgente de la responsabilidad global de poner fin a su sufrimiento". Asimismo, destacó que una generación de niños está soportando graves violaciones de sus derechos y la destrucción de su futuro.
La directora Bolin describió Gaza como uno de los lugares más desgarradores para los trabajadores humanitarios, donde cada esfuerzo por salvar la vida de un niño se ve ensombrecido por una devastación implacable. Durante más de 14 meses, los niños han vivido al borde del desastre, con informes de más de 14.500 menores asesinados y miles más heridos.
UNICEF también advirtió sobre el empeoramiento de la situación con la llegada del invierno. Los niños en Gaza soportan condiciones de frío y humedad, muchos de ellos aún vestidos con ropa de verano y descalzos. La directora Bolin agregó que algunos buscan entre los escombros plástico para quemar y calentarse, mientras las enfermedades se propagan debido a la falta de servicios médicos y los continuos ataques contra hospitales.