Consejos Globales del Futuro y de Ciberseguridad 2025 subrayan la necesidad de reforzar los marcos regulatorios

DUBÁI, 16 de octubre de 2025 (WAM) — En las Reuniones Anuales de los Consejos Globales del Futuro y de Ciberseguridad 2025, organizadas por el Gobierno de EAU y el Foro Económico Mundial (WEF) del 14 al 16 de octubre en Dubái, Maryam bint Ahmed Al Hammadi, ministra de Estado y secretaria general del Gabinete de EAU, afirmó: «No vemos la regulación como una barrera, sino como un puente hacia el progreso, la prosperidad y la justicia».

La declaración se produjo durante la sesión titulada «Regulación: ¿aliada o enemiga?», en presencia de Sheikha Shamma bint Sultan bin Khalifa Al Nahyan, presidenta y consejera delegada de los UAE Independent Climate Change Accelerators (UICCA).

La sesión exploró estrategias para que los gobiernos anticipen el cambio y hagan más ágiles y prospectivos sus sistemas regulatorios, en un debate moderado por Dan Murphy, presentador y corresponsal de CNBC.

Con un foco en tecnologías emergentes —IA, computación cuántica y biología sintética—, el panel reunió a S. E. Maryam bint Ahmed Al Hammadi con Rachel Adams, fundadora y consejera delegada del Global Centre on AI Governance (Sudáfrica); el profesor Hiroki Habuka, investigador de la Graduate School of Law de la Universidad de Kioto (Japón); y Jack Hidary, consejero delegado de SandboxAQ (EE UU).

«Las regulaciones adaptativas siempre serán pertinentes y mantendrán viva la confianza en el sistema», explicó Al Hammadi, al subrayar que EAU procura que las normas sean claras, transparentes y adaptadas por diseño. «En EAU incorporamos flexibilidad a nuestro sistema legislativo para que se adapte en tiempo real. La tecnología emergente avanza muy deprisa; no esperará a que nuestras leyes la alcancen. Por eso debemos planificar de forma proactiva».

«Además, co-diseñamos las regulaciones con todos los actores —academia, ONG, empresas, entidades públicas, startups, entre otros— para que formen parte del ecosistema que estamos construyendo en EAU», añadió, indicando que se trabaja para ampliar este proceso colaborativo a escala global. «Colaboramos con el WEF en la Global Regulatory Innovation Platform, donde invitamos a los países a compartir prácticas y experiencias para abrir un diálogo».

Por su parte, el profesor Habuka señaló que es casi imposible que la regulación captura cada detalle de una tecnología en rápida evolución. «En Japón, redactar una ley puede tardar dos o tres años, que en la industria de la IA equivalen a diez», dijo, abogando por normas orientadas a resultados y principios, no rígidas y basadas solo en reglas, en las que directrices, estándares y otras herramientas de “soft law” puedan evolucionar con mayor rapidez, garantizando agilidad y rendición de cuentas. «No es acertado pretender una regulación uniforme en todo el mundo —prosiguió—. Por eso el Gobierno japonés apuesta por la interoperabilidad, no por la hegemonía de determinados valores».

Como responsable de una empresa que adopta tecnologías avanzadas, Jack Hidary apuntó: «A menudo, uno de los mayores peligros de una tecnología nueva no es su uso, sino su no uso. Los métodos tradicionales suponían, por ejemplo, 15 años para desarrollar un posible fármaco; hoy hay consenso en centrarse en los resultados». Añadió que conviene incorporar la capacidad de convocar en la regulación: «Uno de los poderes más fuertes y menos utilizados del Gobierno es precisamente el poder de convocatoria». Y destacó el modelo de EAU: «Aquí, los funcionarios se ven como emprendedores. Fomentarlo es fundamental si queremos adoptar estas tecnologías de forma productiva, en lugar de ver la regulación como control».

En la misma línea, Rachel Adams subrayó: «Cuando hablamos de gobernanza de la IA, debemos preguntarnos a quién hay que regular. No queremos sobrecargar con cumplimientos a los pequeños innovadores locales, pero sí crear mercados justos y evitar posiciones dominantes». Expresó su preocupación por que los beneficios y oportunidades de la IA no se distribuyan por igual. «La elaboración de leyes es lenta —deliberadamente— para permitir participación pública significativa y deliberación y sopesar las consecuencias», dijo, recalcando que la cooperación internacional es esencial porque las grandes tecnológicas operan transfronterizamente.