NUEVA YORK, 13 de abril de 2026 (WAM) — La actual escalada militar en Oriente Próximo pone en riesgo de caer en la pobreza a decenas de millones de personas en 162 países, según nuevas proyecciones publicadas este lunes por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Aunque los efectos se concentran en los países directamente afectados por el conflicto y en aquellos dependientes de la importación de energía, el informe apunta a daños significativos a largo plazo en países más pobres alejados del foco de los combates.
Las conclusiones se recogen en un nuevo informe —Escalada militar en Oriente Próximo: retrocesos en el desarrollo global y opciones de respuesta política— que utiliza modelos del Global Trade Analysis Project (GTAP) para evaluar el impacto económico en distintos escenarios, desde interrupciones puntuales hasta perturbaciones prolongadas de hasta ocho meses.
En su sexta semana, y pese al alto el fuego temporal, los efectos están evolucionando de una fase “aguda” a otra “prolongada”. Cuanto más se extienda esta situación, mayor será el riesgo de un aumento acelerado de la pobreza en los países vulnerables. En el peor de los escenarios, hasta 32 millones de personas podrían caer en la pobreza.
“El conflicto es el desarrollo a la inversa. La guerra puede deshacer en semanas lo que los países han construido durante años”, afirmó el administrador del PNUD y subsecretario general de la ONU, Alexander De Croo. “Este análisis muestra que el impacto de la escalada no se limita a los países directamente afectados, sino que recae de forma desproporcionada en aquellos con menor margen fiscal para absorber el aumento de los precios de la energía y los alimentos”.
Según De Croo, la crisis obliga a estos países a elegir entre estabilizar los precios a corto plazo o financiar servicios esenciales como la sanidad, la educación o el empleo. “Es una situación inaceptable y evitable. La acción política temprana es clave”, subrayó.
El PNUD plantea distintas opciones de política económica para mitigar los efectos del conflicto en función de los escenarios previstos. Entre ellas, destaca la recomendación de aplicar transferencias monetarias específicas y temporales para proteger a los hogares más vulnerables como primera línea de defensa. Dependiendo del escenario, podrían requerirse hasta 6.000 millones de dólares para que esta medida sea efectiva.
El informe también sugiere subsidios temporales o vales dirigidos al consumo básico de electricidad o gas para cocinar, y advierte contra las subvenciones energéticas