ESTAMBUL, 18 de abril de 2026 (WAM) — El presidente del Consejo Nacional Federal (FNC), Saqr Ghobash, afirmó que un análisis preciso y profundo de la situación regional desde la revolución iraní exige examinar la filosofía sobre la que se construyó la Constitución de Irán, al señalar que se basa en fundamentos políticos y constitucionales que, desde su origen, proyectan una visión más allá de las fronteras.
Subrayó que no se trata de un debate puntual ni de una reacción a una declaración concreta, sino de una cuestión estructural que está en el origen del problema.
En declaraciones en respuesta a la delegación iraní durante la 152ª Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP), celebrada en Estambul, señaló: “Basta con remitirse a la Constitución iraní, cuyo preámbulo habla de la proyección de la revolución más allá de las fronteras. El artículo 154 otorga a esa orientación una dimensión política explícita, el artículo 11 la amplía a escala transfronteriza y el artículo 150 institucionaliza la protección de la revolución y sus logros como una función permanente. La lectura conjunta de estas disposiciones revela un proyecto ideológico que se atribuye una misión más allá de sus fronteras”.
Ghobash explicó que el núcleo del problema reside en que esta visión no se ajusta al espíritu del sistema internacional contemporáneo, construido tras grandes conflictos sobre la base del respeto a la soberanía de los Estados, la igualdad jurídica y la estabilidad nacional.
Añadió que la objeción no se limita a declaraciones concretas, sino a la contradicción entre la lógica del Estado y la de una revolución de carácter transnacional. En este sentido, sostuvo que los países del Consejo de Cooperación del Golfo tienen derecho a señalar que el origen de esta discrepancia no es coyuntural ni diplomático, sino que se encuentra en la propia Constitución iraní y en la filosofía que la sustenta.
El dirigente emiratí concluyó que la región necesita respeto al Estado nación, a su soberanía y a los derechos de los pueblos, incluido el iraní, para construir su futuro dentro de sus instituciones legítimas, sin injerencias ni planteamientos que conviertan a los países vecinos en escenarios de conflicto o ambiciones externas.