KUWAIT, 8 de julio de 2026 (WAM) — Emiratos Árabes Unidos encabezó en 2025 la lista de destinos árabes para la inversión extranjera directa (IED), al captar 48.200 millones de dólares (unos 41.200 millones de euros), lo que representa el 40,4% del total regional. El país también ocupó el primer puesto en el mundo árabe y el 17º a escala mundial en el Índice Compuesto del Clima de Inversión 2025 elaborado por la Corporación Árabe para la Garantía de Inversiones y Créditos a la Exportación (Dhaman), mejorando dos posiciones respecto al año anterior.
Según las estimaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), recogidas en el informe anual de Dhaman, las entradas de inversión extranjera directa en los países árabes descendieron un 10%, hasta 119.300 millones de dólares (unos 102.000 millones de euros) en 2025. Más del 80% de esos flujos se concentró en tres países árabes, mientras que la cuota de la región en la inversión extranjera directa mundial cayó al 7,3% y su participación en la IED destinada a las economías en desarrollo descendió al 13,3%.
Dhaman indicó que la posición media de los países árabes se mantuvo estable en el puesto 102 de su índice compuesto sobre clima de inversión en 2025. Ello refleja una brecha de unas 23 posiciones respecto a la media mundial, pese a que trece países árabes mejoraron su clasificación.
En su 41.º Informe Anual sobre el Clima de Inversión 2026, presentado este miércoles en su sede de Kuwait, la institución recomendó adoptar programas integrales y flexibles para mejorar el entorno inversor en el mundo árabe.
Las recomendaciones se centran en cuatro ámbitos principales: el político y de seguridad; el institucional, legislativo y administrativo; el económico; y los factores de producción. La organización señaló que estas medidas cobran especial relevancia después de que el gasto de capital asociado a proyectos de inversión extranjera directa en el mundo árabe descendiera un 9%, hasta 112.000 millones de dólares (unos 95.700 millones de euros) en 2025, como consecuencia de la situación geopolítica.
En el ámbito político y de seguridad, Dhaman subrayó la necesidad de intensificar los esfuerzos pacíficos para resolver conflictos y reforzar la coordinación regional frente al terrorismo, la delincuencia organizada y las injerencias externas. Asimismo, abogó por modernizar los sistemas de seguridad, reducir las tensiones internas y fortalecer el Estado de derecho.
En cuanto al entorno institucional, legislativo y administrativo, el informe recomienda actualizar y simplificar las leyes sobre inversión y actividad empresarial para adaptarlas con transparencia a los cambios actuales, digitalizar y automatizar los procedimientos administrativos y reducir los plazos de tramitación. También propone reforzar los sistemas de gobernanza y control de calidad, desarrollar el sistema judicial para proteger a los inversores mediante legislación nacional, acuerdos internacionales y mecanismos avanzados de arbitraje, además de ofrecer seguros frente a riesgos políticos y comerciales.
En el plano económico, la institución defiende la adopción de políticas destinadas a contener la inflación para reforzar la estabilidad monetaria, reformar los sistemas tributario y aduanero y mejorar las infraestructuras y la logística.
También insta a fortalecer el papel del sector privado, fomentar su participación y diversificar las fuentes de crecimiento económico mediante incentivos adicionales dirigidos a sectores estratégicos.
Respecto a los factores de producción, el informe destaca la importancia de desarrollar el capital humano y reducir la brecha de competencias mediante la educación y la formación, aumentar la flexibilidad del mercado laboral, facilitar el acceso a suelo industrial y de servicios, diversificar las vías de financiación directa y reforzar el papel de los bancos y de las instituciones financieras.
Entre las recomendaciones figuran además impulsar la transferencia de conocimiento, fomentar la investigación y el desarrollo en los sectores productivo y de servicios y garantizar cadenas de suministro locales, así como el acceso a insumos intermedios y componentes esenciales.
La organización también aconsejó tomar como referencia la experiencia de los países que han logrado mejorar con éxito su clima de inversión y su posición en los índices internacionales, priorizar las reformas más sencillas y eficaces, apostar por la tecnología y los servicios electrónicos y adaptar las medidas a las diferencias existentes entre los países en función de sus recursos, capacidades y desafíos.
El informe sitúa a los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), junto con Jordania y Marruecos, a la cabeza del mundo árabe en el Índice Compuesto del Clima de Inversión 2025. Emiratos Árabes Unidos ocupa el primer puesto regional y el 17.º mundial, seguido de Qatar (38.º mundial), Arabia Saudí (40.º), Omán (51.º), Kuwait (52.º), Baréin (57.º), Jordania (74.º) y Marruecos (75.º).
Túnez y Egipto también obtuvieron una clasificación superior a la media árabe, al situarse en los puestos 95 y 100 del índice mundial, respectivamente.
Por el contrario, otros once países árabes ocuparon las posiciones más bajas de la clasificación, entre los puestos 104 y 158 a escala mundial.