DUBAI, 17 de octubre de 2024 (WAM) - Una regulación flexible y ágil es la clave para garantizar que la innovación pueda tener lugar de forma rápida pero responsable a medida que el mundo se adentra en la Era Inteligente, declaró el director general de la Fundación Futuro de Dubai, Khalfan Belhoul, en la Reunión Anual de los Consejos Mundiales del Futuro 2024 (AMGFC24, por sus siglas en inglés).
Asimismo, destacó el papel de Dubai como terreno de pruebas mundial para las tecnologías emergentes, respaldado por el enfoque adaptativo de Emiratos Árabes Unidos (EAU) en materia de gobernanza. "La normativa nunca estará a la altura de las innovaciones más recientes. La clave está en la agilidad de los marcos reguladores, en crear un sistema que pueda adaptarse rápidamente".
Belhoul explicó cómo Dubai fomenta la innovación mediante la colaboración entre el gobierno, la industria y los investigadores.
En este sentido, manifestó que "se crea un área para probar esto.
Se reúnen en la misma sala los expertos de la industria, el sector privado, el gabinete federal que aprueba la legislación y los investigadores. Se intenta acelerar el proceso, creando un entorno de pruebas para ensayar, desplegar y adaptar estas innovaciones de forma segura".
Belhoul resaltó además la importancia de la agilidad en un panorama tecnológico en rápida convergencia, señalando que "hay que tener un conjunto de habilidades ágiles, y la humanidad tiene que adaptarse a esos entornos.
Estamos conectando tres grandes bestias: la informática de alta velocidad, la IA y la robótica. Si pensamos en la magnitud de lo que puede ocurrir una vez que esos componentes se conecten, realmente necesitamos ser ágiles".
La sesión plenaria de clausura del AMGFC24, 'Colaboración para la era inteligente', analizó la intersección de los avances tecnológicos -especialmente en IA, biología sintética y transiciones energéticas- y su influencia en las industrias y la gobernanza mundial. Entre los ponentes se encontraban Erik Brynjolfsson, director del Laboratorio de Economía Digital de la Universidad de Stanford; Samir Saran, presidente de la Observer Research Foundation; Emma FitzGerald, directora no ejecutiva independiente de Seplat Energy, y Megan Palmer, directora de iGEM (Fundación Internacional de Máquinas de Ingeniería Genética).
Saran aportó una perspectiva geopolítica al debate, destacando el papel de países como EAU a la hora de liderar los esfuerzos mundiales en materia de acción climática, gobernanza tecnológica y cooperación internacional.
"Las potencias intermedias, como EAU, no sólo están en el medio, sino que ocupan el centro. Pueden trazar un camino intermedio que lleve a todo el mundo e impulse cuestiones como la acción climática y la gobernanza tecnológica", afirmó Saran.
También abordó los riesgos potenciales de la IA, advirtiendo de su concentración en unas pocas manos. "La tecnología, en particular la IA, está dando un enorme impulso para conectar el mundo. Pero también debemos tener cuidado con la fragmentación: la concentración de poder de la IA en unas pocas manos podría amenazar la democratización de la innovación. Es esencial que los beneficios de la IA se distribuyan equitativamente".
FitzGerald se centró en el papel fundamental de la IA en la transición energética, haciendo hincapié en su potencial para optimizar la eficiencia energética y apoyar una mejor toma de decisiones en sistemas complejos.
"La IA puede ayudar integrando fuentes de datos antiguas con otras nuevas, creando escenarios para comprender las interdependencias y descubrir consecuencias imprevistas, especialmente en la gestión de la energía y los recursos", afirmó.
Brynjolfsson ofreció una perspectiva práctica sobre el papel de la IA en la industria y señaló que, aunque la tecnología despierta un gran interés, su verdadero valor reside en las aplicaciones específicas.
"La oportunidad no está sólo en crear IA, sino en utilizarla para transformar sectores como la educación, la agricultura y los servicios profesionales. Debemos centrarnos en combinar la IA con las habilidades humanas para crear nuevos bienes y servicios, no sólo sustituir los existentes", añadió en este sentido.
Palmer hizo hincapié en el potencial de la biología sintética para revolucionar diversos sectores, sobre todo cuando se integra con la IA. "Se calcula que el 60 por ciento de los insumos físicos de la economía global podrían ser biofabricados, con la biología sintética preparada para perturbar el 30 por ciento de los sectores y crear billones en valor económico".
El AMGFC24, organizado por el Gobierno de EAU en cooperación con el Foro Económico Mundial (FEM), se celebra del 15 al 17 de octubre en Dubai. La edición de 2024 cuenta con 30 consejos y más de 700 participantes de 80 países, incluidos expertos, líderes de opinión, altos funcionarios gubernamentales y líderes empresariales que están ayudando a dar forma a la agenda de la Reunión Anual del FEM de 2025 en Davos.